Galeón Galeón, no me dejes Galeón.

Mientras en las noticias nos hablan del Galeón San José y escuchamos un poco más de cerca el valor de esta riqueza, la atención se centra princialmente en intrísecamente pensar en qué se va hacer con el dinero, mientras tanto todos desconocemos el contexto histórico de la pérdida y triste historia de nuestra colonización.

La corona española quien era la guardaespaldas de la Iglesia Católica en en el mundo, se encargo de que en su proyecto expansionista se dedicara un especial atención a olvidar todo lo que en este mundo incivilizado (bajo los esquemas del eurocentrismo) podía ser diferente a un único Dios, con la promeza ferviente de salvarnos.

Entre historias y nuevos régimenes impuestos se fue perdiendo la historia. Bajo una sed infinita por el oro, los colonizadores nos saquearon hasta la última gota de dignidad, porque la realidad es que dentro de los cuentos del Dorado, especialmente en nuestro país, los europeos encontraron hasta el último granito de oro.

Pensar que un metal dorado vale tanto simplemente por el lujo que le dieron las clases altas europeas, pensar que los diamantes matan paises enteros en Africa, lo mismo nos hicieron con Potosi en Bolivia en busca de plata. Tan patético es el ser humano que nos pueden medir los metales.

Es así como mientras la Corona tenía a como fuera lugar enviar galeones para fortalecer su imperio desde la distancia, los ingleses serán entonces lo que vendrán a pedir un pedacito, lo digo porque gracias a sus piratas es que nos dejaron una herencia, y que gracias por dejarnos algo.




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