Ayer terminé mi primer pasaporte.
Ayer
terminé mi primer pasaporte. Viajar y conocer el mundo ha sido mi sueño desde
muy pequeño y puedo asegurar que pese a todos los retos he podido hacerlo
plenamente.
Para
muchas personas conocer el mundo es sinónimo de dinero, o tal vez de retiro, pero
para mi ha sido mi estilo de vida y la manera en que decidí desarrollarme como
persona y profesional.
Sabía
que para entrar en contacto con culturas y países primero debía explorar muy
bien mis fortalezas, y lo segundo era que debía tener cerca una red que me
permitiera explorar el mundo mientras trabajaba.
Mi
primer viaje fue a Estados Unidos. Como muchos de mis compañeros de
universidad, decidí irme a tener una experiencia de work and travel durante el verano del 2006. Estuve en un pueblito
llamado Livingston en Montana, lleno de gente cálida y apasionada por el campo.
Cuando
regresé a Colombia me di cuenta que a pesar de que la experiencia había sido
maravillosa, había sido un poco costosa, y que de esa manera no iba poder
conocer el mundo.
Me concentré
en terminar mis estudios, y mejorar muy bien mi ingles, lo cual es la primera
regla para realmente conocer el mundo. Pero adicionalmente me integré a una red
de voluntarios que desarrollan liderazgo en jóvenes y ofrecían experiencias
profesionales internacionales. Esto se ponía interesante.
El
dinero siempre ha sido una restricción para muchas personas, así que un día de
manera consciente me dije: “Esteban, si se sigue preocupando todo el tiempo por
el dinero nunca va poder hacer nada en la vida”, así que abordé el problema
pensando que debía pensar en función de mi recursividad y no de los recursos.
La
organización a la que ingresé se llama AIESEC, dentro de esta conocí gente de
todo el mundo. La primera extranjera que conocí se llama Carolina Duarte, una
brasilera queridísima, la cual me enseñó mis primeras palabras en portugués,
pero lo más importante me mostró que conocer el mundo se hace a través de las
personas.
Cuando
me fui involucrando más con esta organización, descubrí que tenía más oportunidades
de seguir escalando dentro de la misma, lo cual me conectó con mis fortalezas
de liderazgo y administración. Me gustó tanto la organización que terminé
trabajando en ella por 7 años.
Un
día descubrí que mi pasaporte se empezaba a llenar de visas. Dado mi desempeño,
empezaron a pagarme para representar a Colombia en distintas partes del mundo,
hasta el punto de verme sentado en congresos globales con personas de 120
países del mundo donde AIESEC está presente.
Me
llamo Esteban y tengo 26 años, he vivido ya en 4 países, he visitado 20 en 4
continentes, hablo 3 idiomas y voy por el cuarto. Dada la experiencia que
acumulé en AIESEC hoy en día vivo en Londres por un año, y planeo poder vivir
el otro en algún país de Asia.
Espero
poder terminar muchos más pasaportes antes de volver a Colombia y poder
mostrarle a mi país que los sueños si se pueden hacer realidad.
¡Nos
vemos en algún lugar del mundo!
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